Crecimiento Personal desde la Esencia Cristiana

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

 
 
 
 

Uno de los mayores problemas con los que nos enfrentamos como personas es a la baja autoestima.

Cuando se tiene baja autoestima no nos permitimos desarrollar nuestro máximo potencial porque estamos constantemente saboteándonos a nosotros mismos desde nuestros pensamientos, hasta las declaraciones verbales y por supuesto, nuestras acciones.

Una autoestima baja no nos afecta solamente a nosotros, sino a las personas a nuestro alrededor y pone obstáculos extra en el camino que recorremos. Obstáculos que una persona con autoestima saludable no tendría que afrontar de la misma forma.

La autoestima es algo que se desarrolla desde la niñez, y la crianza juega un papel fundamental en la misma. Un niño cuyos padres no impulsen su autoestima, probablemente será un adolescente y posteriormente adulto sin una autoestima saludable. Pero eso no es lo único a lo cual podamos “echarle la culpa”.

Así no hayas desarrollado la autoestima desde tus primeros años de vida, es algo que puedes comenzar a hacer desde ahora, por eso te recomiendo escuchar este podcast que te ayudará a creer en ti mismo, incluso cuando los demás no lo hacen.

Ahora, el verdadero problema de no contar con una autoestima en los niveles óptimos se da en todos los sentidos, desde el personal, hasta el profesional.

 

 

¿Por qué?

Las personas con autoestima baja no se creen lo suficientemente buenas. Como todo comienza en los pensamientos, entonces actúan de la misma manera en cómo se perciben a sí mismas, sin dar lo mejor de sí, porque no le ven el sentido a hacerlo.

Alguien con baja autoestima tiene recelo constante por las muestras de aprecio de los demás. No las considera genuinas, sino que cree que son partes de algún tipo de conspiración o burla, porque no cree que sea capaz de despertar esos sentimientos en otros.

A alguien con baja autoestima hay que recordarle constantemente su valía (y seguirá sin creerlo, hasta que tome la decisión de mejorar este aspecto de sí mismo). Esto hace que las personas a su alrededor se cansen de esta actitud de víctima.

Una persona con baja autoestima es más propensa a caer en la depresión ya que no se siente merecedor incluso de las metas que alcanza (las cuales le suponen incluso más esfuerzo).

Una persona con baja autoestima tiene mayores probabilidades de verse involucrado en relaciones tóxicas (ya sea románticas, familiares o de trabajo) porque si no es capaz de tratarse a sí mismo de manera óptima, más difícil todavía exigir un trato justo (con respeto y dignidad) a las otras personas.

 

Como ves, al no tener una autoestima correcta la percepción de la realidad se ve distorsionada y obliga a aquellos que viven en esta situación donde el camino luce cuesta arriba, en vez de ser plano.

Desarrollar una autoestima saludable no es algo que ocurra especialmente de un día para otro, pero una manera de empezar a hacerlo es cuando la gente se hace consciente de quiénes son. Es como cuando adictos admiten que tienen un problema, luego de hacerlo es que pueden empezar a dar pasos en pro de su recuperación.

 

Pero ¿Realmente conoces quién eres?

Si has estado viviendo con baja autoestima durante toda tu vida, lo más probable es que lo que leas a continuación te resulte sorprendente, pero todo es verdadero, tómalo para ti y analízalo, se trata de realidades bíblicas que puede cambiarte radicalmente si no lo dejas como una simple teoría sino que empiezas a actuar en base a ello:

Eres creado a imagen y semejanza de Dios, esto significa que todo tu organismo y físico son perfectos, incluso con todos los defectos que tú puedas notar frente al espejo o esos que los demás quieran estar señalando siempre.

Eres nueva criatura, si fuiste de una manera en el pasado ya no tienes que vivir atado a eso, Dios dice que todas las cosas son hechas nuevas, incluso tú mismo si lo crees.

Dios opina que “eres su especial tesoro”, así de valioso eres para Dios y de esa forma tienes que empezar a comportarte. Aunque otros te digan que no sirves para nada o que no vales, recuerda que Dios cree que eres su tesoro, y es a Él a quien debes creerle ya que nunca ha dicho mentiras.

Dios te eligió antes de la fundación del mundo. Así que si se vienen a tu mente dudas o preguntas de qué haces acá, recuerda que no es por casualidad, todo estaba planeado.

Eres hijo de Dios, y te ama. ¿Cómo se comporta la realeza? Se creen importantes y actúan de esa forma, se respetan a sí mismos y a las personas a su alrededor, además de que son capaces de influir en el mundo entero tanto con sus palabras como con su comportamiento. Tú también puedes hacer eso y más tomando en cuenta que eres hijo del mayor Rey que ha existido y existirá.

Dios te dice cómo pensar. Como ya mencionamos, los pensamientos son las chispas que encienden todo, es por ello que Dios te da instrucciones de cómo pensar saludablemente en Filipenses 4:8 “…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

 

Ahora que sabes cuál es la opinión de Dios respecto a ti es momento de empezar a comportarte de esa manera y hacerlo orgulloso, ya que es el único que no te fallará. Si crees que es demasiado complicado o no sabes cómo empezar a hacerlo, mira estas claves de Gananci para tener éxito en cualquier meta que te propongas, así sea la de mejorar tu autoestima.

 

Sobre el Autor:

 

Soy Andrés Gananci, un emprendedor y aventurero apasionado de la vida.

Fundé mi primer negocio online con tan sólo 17 años.

12 años después, sigo viajando por el mundo mientras trabajo desde casa.

 

Editor de gananci.com

También puedes encontrarme en Facebook y Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.    

Published in crecimiento personal
Miércoles, 13 Junio 2018 12:14

¿Cuál es tu PROPÓSITO al hacer las cosas?

Cada día estoy más convencida de que es fundamental tener claro nuestro Propósito.

 

El propósito de vida, sí, pero partiendo del propósito por el cual hacemos las cosas. Desde dónde hacemos las cosas.

Hay personas que creemos que nuestra vida tiene un sentido, un porqué y un para qué. Que no hemos sido creados porque sí, sino que hemos venido para hacer algo.

Básicamente, yo creo que estamos aquí para hacer el camino de vuelta a casa (Dios), y de ese camino o ese viaje, como prefieras llamarlo, va surgiendo todo lo demás: Los obstáculos, las circunstancias, las personas adecuadas, también las alegrías y las temporadas de calma, los desiertos personales, los retos, las oportunidades...

 

¿Qué pasa si eres de las personas que crees que la vida no responde a ningún sentido especial?

¿Has de quedarte entonces con las manos vacías y sin un rumbo?

Por supuesto que no. Está en ti encontrar la dirección que deseas para tu vida, llenarla de sentido y de propósito. Está en ti hacer que tu existencia se llene de valor. De un valor único.

Cada día estoy más convencida de la importancia de hacer un repaso exhaustivo por nuestras creencias, por nuestros valores y fortalecer nuestras mayores virtudes. Tomar consciencia de nuestros defectos y pulirlos, aprender de ellos y transformarlos.

Además, hay circunstancias que nos hacen darnos más cuenta de que el viaje del autoconocimiento y el crecimiento personal, pasan por trabajar a un nivel espiritual y profundo, y por definir quienes somos. No podemos, en ese viaje, dejar a un lado los valores y tener claras nuestras raíces y cuales son los "innegociables" de nuestra vida.

En este mundo de relativismo moral, se hace cada día más urgente reconectar con los cimientos fuertes, con lo absoluto y no dejar resquicios para que lo CIERTO se vaya disipando hasta convertir en duda todo lo que contemplamos, pensamos, hacemos o creemos. Porque NO todo es relativo. NO todo es negociable, ni aceptable.

Cada día se hace más necesario y apremiante vivir de manera COHERENTE a quienes somos, a nuestros valores y que tratemos de dar a cada instante lo mejor que llevamos dentro. Fieles a nuestra esencia. A nuestro Propósito.

 

¿Qué me responderías a esta preguntas?

  • ¿Qué es cierto para ti?
  • ¿Cuáles son los cimientos de tu vida?
  • ¿Cuáles son tus valores irrenunciables?

 

¿Alguna vez te has parado a pensar en estas cuestiones?

 

Hace algunos meses, me dediqué a una reflexion que nunca antes había hecho, basada en la pregunta de por qué estaría dispuesta a dar la vida. Si lo que da sentido a mi vida y aquello que amo me importa tanto y hasta qué punto.

Si mis valores, mis certezas y aquello en lo que creo tiene un carácter relativo o absoluto, cómo influye en mis decisiones, hacia donde me lleva....

Responder a esas preguntas me llenó de paz.

No me refiero a que debamos morir por nuestras convicciones, ¡o si!, nunca se sabe, pero dar la vida es algo mucho más complejo. Me refiero a entregar la vida, a emplear el tiempo, las fuerzas, las ganas, a poner todo el corazón en lo que para ti es SAGRADO e irrenunciable. Innegociable. ¿Tu Propósito lo es?

Porque no sólo debemos aprender a responsabilizarnos de nuestra vida, de nuestras decisiones, de nuestros resultados y de las consecuencias de nuestros actos. No solamente debemos darnos cuenta de que no hay culpables ante las cosas que no nos gustan. No solamente debemos tener claro nuestro propósito de vida, sino que este mismo propósito se hace mucho más fuerte cuando sabemos que lo defenderemos y lo llevaremos hasta las últimas consecuencias, y que nuestra vida se llenará de sentido cuanto más llevemos a término ese propósito, porque será el propósito mismo el que de sentido a nuestra vida.

Cuando sabes por qué estás dispuesto a morir, o a emplear tu vida, ésta adquiere un nuevo color. Entonces ya no se trata de que el propósito se centre en que tengamos que HACER algo en concreto. No es un actividad. No es una profesión.

El propósito es un SENTIR. Una actitud interna.

El propósito nace en la INTENCIÓN Y EL DESEO DE SERVIR.

Lo demás, todo lo demás, únicamente son "maneras" de servir, y ahí sí entra la actividad, la profesión. Dar respuesta a la pregunta de ¿qué vas a hacer con el deseo, cómo lo vas a dar movimiento? ¿Cuál es tu VISIÓN?

 

Lo primero de todo es profundizar en:

  • ¿A quién quieres servir?
  • ¿Por qué quieres hacerlo?
  • ¿Cuál es tu intención?
  • ¿Desde dónde nace esa intención?
  • ¿Qué parte de ti alimenta tu propósito?
  • ¿Qué puedes perder?
  • ¿Qué vas a ganar?
  • ¿Cuáles son las maneras en las que puedes cumplir o desarrollar tu propósito?

Por ahora, te dejo estas preguntas para la reflexión. Espero que las des una vuelta, y si deseas, estaré encantada de que lo compartas conmigo.

Si te ha gustado, comparte este artículo con tus contactos

 

Y si deseas, puedes leer la sección que hice para mi web en la que expongo mi Misión y Visión.

Accede pulsando en la siguiente imagen:

 

Recibe un fuerte abrazo!

 

 

Published in proposito

Únete a la Familia Virtual

Reserva tu Espacio Conmigo

Visita mis otras Páginas Web

Visita el Blog de Mundo Vida

Acceso Directo

Rosario de los No Nacidos

Mis Libros

AVISO LEGAL

Política de Privacidad

separador 01

Contacto

Isabel Cortés del Valle

www.guiadevidaycoaching.com
Isabel@guiadevidaycoaching.com
Telf: 635 058466
Santander - Cantabria

 

Sígueme en R.R.S.S